Esta especie de redundancia del título intenta referirse al momento en que volvemos a la escuela luego del período vacacional. Este es un momento contradictorio para todos, pues aunque por un lado sentimos que ya no tenemos más nada que inventar para usar el tiempo libre de los pequeños, por el otro, sentimos cierta resistencia hacia la rutina que comienza y el gran esfuerzo de nuestra parte que ella implica. Estos esfuerzos tienen que ver con la adquisición y la preparación de todo lo necesario para nuestros hijos en la escuela y con lidiar con los temores y angustias, que aunque no se expresen directamente, están presentes en este momento crucial. Mucho del empeño que pongamos en este inicio nos garantizará la obtención de buenos frutos a corto y largo plazo. Es por ello que queremos invitarlos a revisar los siguientes aspectos que nos pueden ser de gran utilidad para crear un ambiente apropiado que impulse este despegue hacia un infinito de oportunidades y satisfacciones para compartir en familia.
- Despertar en los niños el interés por las materias del nuevo curso. Esto se logra si preparamos todo con antelación y hacemos participar a los niños en el proceso de forrar e identificar cada cosa, y así les damos un tiempo para ojear los textos y curiosear aquello que les llame la atención sin la presión académica.
- Adoptar una posición comprensiva y dialogante, de mucha escucha sin juzgar, para que nuestros hijos puedan sacar con confianza todo lo que tienen dentro que les preocupa o les agrada. Saber que como padres no tenemos todas las respuestas pero en la mayoría de los casos solo brindar escucha y atención obra milagros.
- Enfretar con confianza y seguridad los nuevos retos, trasmitir a nuestros hijos estos sentimientos favorables y no hacerlos sentir incapaces o disminuirlos ante las exigencias que cada vez son mayores.
- Comenzar nos permite dejar atrás lo que no fue favorable, olvidar lo que no salió como esperábamos, corregir los errores. No empecemos con antiguos resquemores. Es necesario que resolvamos cada cosa en el momento oportuno, usando los canales que nos ofrece el colegio para ello, para no cargar con molestias de otros años.
- Cambiar los habitos de sueño y alimentación para ajustarlos a los nuevos horarios, en ese sentido es necesario prolongar las horas de sueño y brindar alimentos que aporten mayores nutrientes, para mejorar el desempeño escolar de nuestros hijos.
- Impulsar a nuestros hijos a ser mejores cada día, a alcanzar un poco más de independencia y demostrar cada vez mayor confianza hacia ellos.
- Inculcar a nuestros hijos la responsabilidad haciendo énfasis en la importancia de cumplir las tareas y asignaciones. Ayudar con recordatorios y facilitándole un ambiente apropiado donde se puedan concentrar. Pero teniendo presente en todo momento que la responsabilidad es de ellos como alumnos.

1 comentario:
Soy nueva en el colegio y este espacio me parece genial, es un gran apoyo.
Gracias por transmitir tanto cariño y herramientas para crecer con nuestros hijos.
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