martes, 18 de noviembre de 2008

ESCUCHAR NO ES TAREA FÁCIL


Escuchar es más que percibir estímulos auditivos. Involucra todos nuestros sentidos y más, todo nuestro ser. Desde el punto de vista evolutivo, el ser humano al crecer se vuelve más selectivo y en ese proceso va perdiendo elementos valiosos de esta capacidad. Por ello se hace necesario reeducar nuestros sentidos para volver a escuchar de manera genuina. Es decir, escuchar con la intención de comprender. Para ello es necesario entrar en el marco de referencia de la otra persona. Ver las cosas a través de ese marco, ver el mundo como lo ve la otra persona. No se trata de estar de acuerdo, sino de comprender profunda y completamente a la otra persona, tanto emocional como intelectualmente.

A continuación encontrarás dos historias que ejemplifican algunos malos hábitos que aplicamos al escuchar a nuestros hijos. Esperamos que les sirvan de ilustración de manera que puedan reconocer las fallas para no cometerlas. Finalmente, disfruten de una reflexión que esperamos les ayude a redefinir prioridades en la escala personal.

HISTORIA DE UN NIÑO "POCO" RESPONSABLE

Esta es una historia muy común en la vida cotidiana de los niños que llegan a casa agotados y sin energía ante tanto caos urbano, sin embargo, el drama de los padres es que sus hijos no quieren aprender a ser responsables. Lee con atención esta historia y piensa cómo reaccionarías tú.
Los primeros tres meses de la escuela ya pasaron. Como padre de familia, esperaba con ansiedad la llegada de la boleta de calificaciones del primer lapso de mi hijo Daniel, quien cursa 3º grado. En lugar de esto recibí una notificación para que asistiera a una reunión con la maestra de mi hijo debido a que no presenta “un buen desempeño escolar”. Esta situación chocó con mi expectativa y centré toda mi atención en la mala calificación. Me enojé con él por su fracaso, porque desde 1er grado me vienen diciendo lo mismo. La madre y yo lo reprendimos mucho… le quitamos la televisión y el Nintendo que sabemos son las actividades que él más disfruta. Lo amenazamos con sacarlo del fútbol y de las clases de Guitarra si no trae buenas notas. Nuestra conversación fluyó de esta manera:

- Daniel: es que llego cansado de tantas actividades, no me da tiempo de estudiar todo y hacer las tareas.
- Padre: esas son sólo excusas para no asumir responsabilidades… cuando yo tenía tu edad hacía las tareas solito y repasaba para las pruebas en mi cuarto, luego iba a ayudar a mamá en los quehaceres de la casa. Deberías agradecer que estés en muchas actividades, porque yo no tuve privilegios de practicar alguna de mi interés. Tu mamá y yo estamos cansados de trabajar duro todo el día para que tú no tengas consideración con nosotros, todo por tu flojera.
- Madre: Desde ahora tenemos una nueva regla: No podrás ver televisión hasta después de la cena cuando hayas terminado tus tareas.

- Daniel: Pero mamá, mi programa favorito es antes de la cena. Uds. no me entienden, en verdad llego cansado, el colegio pone muchas tareas y algunas no las entiendo o me resultan muy largas. (Llora desconsoladamente).
- Mamá: eres un desastre, poco organizado… yo en tu lugar dejaría el fútbol y la guitarra para mejorar el rendimiento. Mañana iremos al colegio para asistir a la reunión que tu maestra nos convocó. Espero que de ahora en adelante seas más responsable y nos evitas estos encuentros con tu maestra. Estamos cansados de escuchar siempre lo mismo.
Ya pasaron tres semanas desde ese evento, Daniel anda cabizbajo y enfadado, su rendimiento no ha mejorado y yo me pregunto ¿Habremos sido muy duros con él? ¿Qué podremos hacer para ayudarlo?

ESCUCHA LAS EMOCIONES...


Mañana será mejor
Esa mañana Violeta no quiso desayunar. Su madre le gritó, como siempre: “No vas a crecer, no entiendo porqué no comes.” En su estómago sentía los vestigios de la angustia nocturna frente a la cena, sin saber a dónde se escurrían sus necesidades biológicas cuando se sentaba a la mesa… debía ser a ese mismo lugar donde naufragaba su tristeza cuando escuchaba a sus padres discutir. Violeta sabía que sus padres le amaban, pero no entendía porqué a veces se sentía tan sola. Era una niña modelo, ordenaba su cuarto, doblaba su ropa y la guardaba en la gaveta correcta, nunca olvidaba una asignación académica… sabía que mientras eso fuese así seguiría recibiendo las cariñosas bendiciones de sus progenitores; pero cuando llegaba la hora de comer ella se abrazaba al mantel, sonreía a la cortina, contaba historias en las que sus dedos eran los protagonistas. Ella misma no sabía que le pasaba. Su madre llegaba del trabajo y después de besar su mejilla y correr a revisar sus cuadernos, iba directo al teléfono. Era realmente una vida llena de exigencias dentro de una rutina de poco espacio para los sueños, la melancolía de crecer, los miedos de ser grande. Había un lugar seguro y era el de la admiración: cuando Violeta sacaba buenas notas sus padres se enorgullecían, luego los escuchaba luciéndose con los vecinos. Ya entrada la noche Violeta estaba asomada en la ventana y vio pasar una estrella inquieta que no se quedaba en un mismo lugar, entonces la Sra. Josefa, que era quien la cuidaba mientras llegaba su mamá, se dio cuenta y le dijo: “esa es una estrella fugaz, pídele un deseo.” Y Violeta emocionada pensó: “lo único que quiero es que mis padres no dejen de quererme cuando me equivoque”. Luego rió y dijo en voz alta y sonante “mañana será mejor”.
Amar a nuestros hijos sin condición es un acto de entrega y libertad. Para ello debemos conocerlos, escucharlos, saber de sus angustias y temores, no regodearnos sólo en sus logros, sino amarlos y comprenderlos cuando no son lo que esperamos… es mejor no esperar nada y simplemente quererlos como una verdadera bendición… saber que cada tropiezo es una oportunidad para hacer crecer nuestro corazón. Así les enseñaremos a amar, que es lo más importante que debemos enseñar. ¿Enseñas tú a tu hijo a amar?

ESCUCHA INTERIOR

¿Eres de los que llegas a tu casa enciendes la televisión, la computadora o el equipo de sonido? ¿Andas con un IPOD en tus oídos o con tu celular en las manos mandando mensajes todo el tiempo? ¿Eres de los que buscan llenar tu vida con muchas cosas, trabajo, gimnasio, o lo que sea con tal de no sentirte sólo?

Ese tipo de escucha es válida ya que te conecta con el exterior, te mantiene informado, te conecta con un estado de ánimo positivo. Sabiendo administrar este tipo de escucha con un buen tiempo de escucha interior nos ayudaría estar más en sintonía, conectado con lo que deseas, con lo que eres, con tus valores, con lo que espera de tu vida. Esta es una invitación a optimizar y sincerar tus conductas y metas con una verdadera escucha interior “escucha tu corazón”. Es una invitación para que tomes unos minutos en tu día a día para ese monólogo interior tan necesario…:¿cómo esta mi cuerpo? ¿Qué me hizo reaccionar de esa forma? ¿qué es lo que de verdad deseo hacer? ¿estoy alcanzando las tareas que me planteé? o simplemente silenciar un poco ese ruido exterior para relajarte y escuchar, contactar con tus emociones…

Muchos libros de autoayuda, libros de filosofía oriental y nuevos enfoques de la psicología le dan un valor radical al silencio como herramienta para contactar tus emociones y recuperar el equilibrio personal ante las situaciones cotidianas. Santa Teresa de Jesús, maestra de Oración, en sus escritos, no tan recientes, pero con una sabiduría presente, nos señala que en los ratos a solas con el Maestro encontraba consuelo y esto le permitía descubrirse a si misma y ponerla más alerta a lo que Jesús quería de ella.

La escucha Interior es escuchar desde lo más hondo de tu ser, es una invitación a renovarte cada día, a que contactes contigo mismo y escuches tus deseos para que calmes tus impulsos. Este tipo de escucha te ayuda a poseer mayor control de tu vida emocional.

Ora, date tiempo de soledad para estar contigo, escucha tus deseos, escucha los signos de la vida y ponle significado… ESCUCHA lo que Jesús quiere de ti.

TALLER PARA PADRES

Invitación a la jornada de formación de Valores… La escucha
COLEGIO TERESIANO LA CASTELLANA
El día miércoles 26 de Noviembre a partir de las 7:45 a.m. a 9:45 p.m.
en el salón de audiovisuales I
¡ASISTE!