Para que un niño pueda vincularse apropiadamente con los otros debe tener conciencia de sí mismo, conocer cómo es, a qué pertenece. LA AUTOESTIMA constituye el aspecto valorativo de este conocimiento y supone un conjunto de sentimientos que comienzan al preguntarse: “¿en qué medida valoro mis características?” “¿Estoy satisfecho de mis capacidades y mis logros, o por el contrario me siento avergonzado de mis limitaciones y fracasos?” Muchas de las respuestas a estas preguntas tienen que ver con:
-El aspecto físico, destrezas y habilidades corporales.
-La valoración que los adultos y compañeros hagan de él: “eres gordo”, “eres pelirrojo”.
-La valoración de su capacidad: “eres listo, eres torpe”.
Revisemos los factores determinantes de la autoestima:
a) El estilo de educación familiar, que cronológicamente es el factor que interviene primero en la autoestima. Este factor nos va a demostrar cómo la familia va a ser responsable de la autoestima del niño según su estilo (democrático o no); el nivel de afecto y comunicación; las reglas, si son (permisivas, flexibles, autoritarias o indiferentes).
b) La relación con los iguales. A partir de los 8 años las relaciones de amistad tienen una gran influencia.
c) La relación con los profesores/as que son el principal punto de referencia durante mucho tiempo del día. El afecto que el profesor/a le muestra al niño, sus palabras, su confianza, son un hito importantísimo en el desarrollo de la autoestima.
d) las personas más significativas para él (una tía, cuidadora, abuela/o.) porque inciden en el afecto del niño, que necesita de los mayores y de su aprobación.
LA AUTOESTIMA Y desarrollo de destrezas sociales
Para alcanzar una socialización positiva es necesario brindar al niño actividades que favorezcan el desarrollo de las siguientes habilidades, tanto en el núcleo familiar como en la escuela:
1.-Habilidades básicas para relacionarse• Sonreír es una habilidad que se aprende por imitación, implica agrado, agradecimiento, aprobación. La persona que sonríe se hace agradable para los demás y esto ya implica una conexión.
• El saludo indica hacerse presente, tener en cuenta al otro, acercarse a él/ella, transmitir el sentimiento de aceptación de alegría por encontrarse. El niño necesita que el adulto le repita una y mil veces: “¡hola! ¿qué haces? ¿qué miras?, ¡qué guapo/a estás! etc. Con estas frases de saludo estamos reforzando la aceptación y la seguridad de la presencia del otro.
• Presentarse sirve para darse a conocer. Es frecuente enseñar al niño a decir su nombre para que cuando le pregunten sepa decir quien es. Cuando el niño responde a ¿cómo te llamas? Está indicando conocer su yo y está ocupando un lugar en la sociedad haciendo que se le distinga de otros.
• Pedir o hacer favores Indica medir nuestras posibilidades y descubrir cuales son las del otro. Se dice que un niño no reconoce al otro en su juego hasta que no necesita que le ayuden a cargar, a tirar de algo, a sujetar, etc. Esta situación natural dará pie a los educadores/as para enseñar las formas correctas de las peticiones, la gratitud y la cortesía propias del buen trato.
2.-Habilidades para hacer amigos
En esta área es importante favorecer estos aprendizajes:
-Saber hacer cumplidos, alabanzas de otros, etc.
-Conversar con otros.
-Jugar con otros respetando las reglas del juego,
-Ayudar en el juego o el trabajo, cooperar, compartir...
El educador/a y los padres deben ayudar en la búsqueda de cualidades positivas de los hermanos y compañeros. Esto hará que el niño se sienta seguro entre sus iguales. Por ejemplo en una pelea, no se debe manifestar por parte del adulto expresiones como: “Pepito es el malo”, sino “Pepito sabrá ser educado, no pegará más.” Esto evitará sentimientos de revancha propios del niño no socializado y reforzará la imagen del otro.
Otro ejemplo que ilumina el desarrollo de esta habilidad es cuando debe aceptar y convivir con niños que tienen limitaciones o deficiencias..La integración de estos niños sólo puede hacerse si el educador sabe reforzar bien una imagen positiva de ellos.
3.-Habilidades para conversar y jugar
Es algo que impregna la vida cotidiana del niño. Estas habilidades son imprescindibles para establecer contactos con los demás pero también tienen su lado negativo: el insulto la agresión y la no aceptación. La agresión verbal o física es un problema acuciante en nuestros días que a nadie se le oculta. Se dice que la culpa la tiene la TV, que hay muchas imágenes de violencia, que se habla mal en los medios, se insulta. Todo esto es verdad, pero en la conversación diaria de la casa y la escuela, donde el niño tiene la primera imagen a imitar se deben revisar actitudes. ¿Los mayores se insultan o no guardan las formas? ¿Hay agresiones? La agresividad, la falta de diálogo y de solidaridad son retos sociales que el niño aprende desde que es bebé. Sus primeros referentes son la familia y la escuela. Después de revisar las actitudes de ambos, podemos pedir responsabilidades a los medios de información.
4.- Habilidades relacionadas con sentimientos emociones y opiniones
Aquí se señalan habilidades tales como: la autoafirmación positiva, la expresión de emociones y sentimientos y afectos, la defensa y respeto de sus derechos. De todos ellos para la Etapa infantil señalamos: La autoafirmación y la autoexpresión. Una autoafirmación asertiva es una conducta que implica la expresión de sus sentimientos y la defensa de sus propios derechos, pero teniendo en cuenta el respeto a los derechos del otro. Sabemos si un niño tiene una buena conducta social si se observa que tiene un buen autoconcepto, una alta autoestima, se hace a sí mismo autoverbalizaciones positivas: “Soy guapo”, “estoy bonita con este vestido”,y por otra parte, si quiere a los suyos y tiene una buena opinión de ellos: “mi primo es el mas fuerte”.
5.-Habilidades para solucionar problemas:
El niño desde los primeros años de vida va a tener que reconocer que existen situaciones conflictivas con los otros:
-Querer el mismo juguete.
-Querer ser el primero.
Esas situaciones conflictivas las debe solucionar buscando una actividad alternativa, de otro modo se volverá agresivo o pasivo. Elegir una solución, buscar una alternativa va a ser una labor de integración social que ponga en juego para integrar sus celos y envidias. El educador/a y los padres serán los mejores mediadores para aplicar estrategias que por una parte le hagan sentirse querido al igual que el otro, y por otra, sienta la autoestima necesaria como para no sentirse menos que el otro. En este aprendizaje la función de la autoestima le servirá de poderoso resorte para ir delimitando su propio lugar en la sociedad respetando el lugar del otro.
Doctora Rosalía Aranda Redruello
Profesora Titular de Didáctica y Orientación Escolar
Universidad Autónoma de Madrid.
lunes, 26 de abril de 2010
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