La autoestima es una herramienta que juega un papel primordial en el proceso de desarrollo personal de cualquier individuo. Como la palabra lo indica, la autoestima “es cuánto me estimo a mí mismo, es el concepto y la evaluación que tengo sobre mí”. En el caso del área académica implica la evaluación que el niño se hace como estudiante, el grado de satisfacción con su rendimiento académico ante sí mismo y ante el grupo.
En el proceso de adquisición de conocimientos académicos se requiere de autoestima para aprender. Se ha comprobado que cuando un niño se siente bien consigo mismo, estará más motivado para trabajar en su propio beneficio escolar.
Los padres están en la labor de ayudar a sus hijos a fortalecer su autoestima y brindarles un ambiente optimista, acogedor, lleno de sueños, cuya filosofía de vida sea constructiva y de motivación al logro ante la vida en general. Los niños construyen gran parte de su autodefinición a partir de la cultura familiar. ¡Recuerde que estamos educando en positivo!
El psicólogo norteamericano Williams James expresó muy sabiamente una especie de formula matemática en donde decía que “la autoestima es igual a la relación entre el logro y la aspiración”.
Cuando un niño se estima poco a sí mismo y enfrenta un bajo desempeño escolar, tiende a “autocastigarse” con ideas de pobre valor hacia su persona: “yo no sirvo... todos mis compañeros pueden más... no soy tan bueno como.... no vale la pena estudiar....”.
Ante esta percepción distorsionada que se elabora de sí mismo, se hace necesario que los padres lo apoyen en su proceso de desmitificación de ideas desvalorativas, acompañarlo en el proceso de búsqueda de los recursos personales, para que cuando esté en la escuela sea capaz de expresarse, de explicarse, de preguntar y de enfrentar de la mejor manera al maestro. Esto le facilitará el proceso de aprendizaje ya que en el caso de un niño que simplemente conserva su silencio por no sentirse seguro, puede sacrificar estas oportunidades y llegar a casa con muchas dudas sobre los temas impartidos.
También es importante la autoestima de cada uno de los integrantes del hogar, para obtener una familia que logre manejar con éxito la aceptación, las emociones, el pensamiento, las expectativas y el estrés. Esta referencia externa le permitirá al niño trabajar en la búsqueda de sus metas y construir una imagen positiva como persona y como estudiante.
Hágale ser responsable de sus errores sin emitir juicios de valor; sepa que su hijo tendrá derecho a etapas de ensayo y error en el proceso de aprendizaje. La aprobación o desaprobación que los padres generan es de gran importancia para él. ¡Fomente el uso de las críticas constructivas en cuanto al proceso escolar de su hijo!
Enseñe a su hijo a manejar su propia autoestima, a no aceptar que los juicios de otros ni las calificaciones escolares, definan la apreciación que él tiene de sí mismo.
Recuerde que una familia que cuenta con una cultura de bienestar familiar está formando un hijo con una autoestima positiva, mantendrá la actitud de “yo puedo hacerlo”; asumirá la responsabilidad de elegir y aprender (yo quiero hacerlo); le dará un gran valor a la perseverancia (yo pude hacerlo).
Los niños nos dan una oportunidad única para revisarnos y mejorar. Quizá la invitación inicial podría empezar por valorar la propia estima como padres para así aprender a cuidarla, y luego enseñar a sus hijos el autocuidado como persona y estudiante y permitir que vivencie el proceso de aprendizaje escolar con alegría y entusiasmo siempre con un sentido de seguridad, de identidad, de pertenencia, de propósito y de competencia personal.
Tomado de:
Giugni Verónica. “La autoestima y el aprendizaje”.
Zaldívar Agustina María y Zorraquín Victoria “Educando niños para la vida: la autoestima en el aula y en la escuela”
lunes, 26 de abril de 2010
jueves, 8 de abril de 2010
LO MÍSTICO DE LA AUTOESTIMA
Un cofre de joyas...
La palabra autoestima como tal no existe en el diccionario Teresiano. Pero la experiencia de Teresa tiene todos los elementos que la forman. Sin saberlo, es una precursora de la dignidad y valoración de la persona. Para ella, tus joyas interiores son tus valores... Santa Teresa nos dice “quererse a sí mismo es saberse dueño de un cofre con tesoros dentro, lleno de joyas auténticas, que nos dan valor personal...¡ vale la pena invertir en lo que dura para siempre!”
...Reconocer nuestra riqueza, sentirnos amables... y sabernos valiosos es tarea diaria...y propio de ser Teresiano.
Insistía Teresa en la importancia de conocer y reconocer quienes somos, como nuestra alma esta llena de valores y habitada en el centro por nuestro Dios, restándole importancia a nuestros cuerpos, a las apariencias, o a lo superficial de nuestras vidas.
“No es pequeña lástima y confusión que, por nuestra culpa, no entendamos a nosotros mismos ni sepamos quién somos. ¿No sería gran ignorancia, hijas mías, que preguntasen a uno quién es, y no se conociese ni supiese quién fue su padre ni su madre ni de qué tierra? Pues si esto sería gran bestialidad, sin comparación es mayor la que hay en nosotras cuando no procuramos saber qué cosa somos, sino que nos detenemos en estos cuerpos, y así a bulto, porque lo hemos oído y porque nos lo dice la fe, sabemos que tenemos almas. Mas qué bienes puede haber en esta alma o quién está dentro en esta alma o el gran valor de ella, pocas veces lo consideramos; y así se tiene en tan poco procurar con todo cuidado conservar su hermosura: todo se nos va en la grosería del desgaste, que son estos cuerpos…” Santa Teresa de Jesús, M 1,2
Definitivamente se resalta la importancia de la valoración de nuestra alma, de lo que somos como personas en vez de los aspectos superficiales…
La psicología moderna y la pedagogía insisten en la importancia de la acepción de uno mismo. Sin este presupuesto las relaciones “ad extra”, es decir, con el mundo y con los otros, toman fácilmente matices enfermizos. La persona humana actúa desde la visión y la compresión que tiene de sí. Hace más de cuatro siglos que Teresa descubrió esta realidad a la luz de su experiencia mística. Si el fin de esta experiencia es el amor con Dios, el amor a sí mismo es de obligada existencia, siendo por tanto necesaria la autoaceptación. Para los cristianos, su maestro manda “amar al prójimo como a uno mismo”, de manera que de qué forma se amará a los demás sino existe un amor a uno mismo.
Lo relacional del hombre sale de dentro y nunca de fuera. Es la interioridad, o mejor el posicionamiento de la persona en su interior, lo que da el verdadero sentido de las actitudes y cosas en la vida humana. Es decir, sólo desde el conocimiento del sí, se es capaz de enfrentarse de un modo humano con la realidad. De otra manera, la vida corre el riesgo de convertirse en un activismo, una lucha por la supervivencia o una huida continua de sí.
Sin palabras... http://www.youtube.com/watch?v=hLEtVJrtlz8
La palabra autoestima como tal no existe en el diccionario Teresiano. Pero la experiencia de Teresa tiene todos los elementos que la forman. Sin saberlo, es una precursora de la dignidad y valoración de la persona. Para ella, tus joyas interiores son tus valores... Santa Teresa nos dice “quererse a sí mismo es saberse dueño de un cofre con tesoros dentro, lleno de joyas auténticas, que nos dan valor personal...¡ vale la pena invertir en lo que dura para siempre!”
...Reconocer nuestra riqueza, sentirnos amables... y sabernos valiosos es tarea diaria...y propio de ser Teresiano.
Insistía Teresa en la importancia de conocer y reconocer quienes somos, como nuestra alma esta llena de valores y habitada en el centro por nuestro Dios, restándole importancia a nuestros cuerpos, a las apariencias, o a lo superficial de nuestras vidas.
“No es pequeña lástima y confusión que, por nuestra culpa, no entendamos a nosotros mismos ni sepamos quién somos. ¿No sería gran ignorancia, hijas mías, que preguntasen a uno quién es, y no se conociese ni supiese quién fue su padre ni su madre ni de qué tierra? Pues si esto sería gran bestialidad, sin comparación es mayor la que hay en nosotras cuando no procuramos saber qué cosa somos, sino que nos detenemos en estos cuerpos, y así a bulto, porque lo hemos oído y porque nos lo dice la fe, sabemos que tenemos almas. Mas qué bienes puede haber en esta alma o quién está dentro en esta alma o el gran valor de ella, pocas veces lo consideramos; y así se tiene en tan poco procurar con todo cuidado conservar su hermosura: todo se nos va en la grosería del desgaste, que son estos cuerpos…” Santa Teresa de Jesús, M 1,2
Definitivamente se resalta la importancia de la valoración de nuestra alma, de lo que somos como personas en vez de los aspectos superficiales…
La psicología moderna y la pedagogía insisten en la importancia de la acepción de uno mismo. Sin este presupuesto las relaciones “ad extra”, es decir, con el mundo y con los otros, toman fácilmente matices enfermizos. La persona humana actúa desde la visión y la compresión que tiene de sí. Hace más de cuatro siglos que Teresa descubrió esta realidad a la luz de su experiencia mística. Si el fin de esta experiencia es el amor con Dios, el amor a sí mismo es de obligada existencia, siendo por tanto necesaria la autoaceptación. Para los cristianos, su maestro manda “amar al prójimo como a uno mismo”, de manera que de qué forma se amará a los demás sino existe un amor a uno mismo.
Lo relacional del hombre sale de dentro y nunca de fuera. Es la interioridad, o mejor el posicionamiento de la persona en su interior, lo que da el verdadero sentido de las actitudes y cosas en la vida humana. Es decir, sólo desde el conocimiento del sí, se es capaz de enfrentarse de un modo humano con la realidad. De otra manera, la vida corre el riesgo de convertirse en un activismo, una lucha por la supervivencia o una huida continua de sí.
Sin palabras... http://www.youtube.com/watch?v=hLEtVJrtlz8
miércoles, 3 de febrero de 2010
Presentacion Del Encuentro De Padres Paz 2010
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Presentacion Del Encuentro De Padres Paz 2010
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miércoles, 11 de noviembre de 2009
miércoles, 4 de noviembre de 2009
LIMITES Y FRONTERAS

Siguiendo el sendero del respeto
Existe una línea invisible que separa la armonía, la paz y la cordialidad del conflicto y la disputa. Es una leve frontera que confronta nuestros deseos con los de los otros. Es ahí cuando dejamos de ser “YO” para ser “NOSOTROS”. Es ahí cuando debemos controlar impulsos para mantener la grata convivencia y la adecuada relación.
Si cruzamos esa línea, transgredimos la integridad de los otros, oprimimos sus derechos. Pero ¿Cómo reconocerla? ¿Cómo enseñar a los más pequeños a mantenerse del lado correcto?Las normas sociales, la cortesía y el ponernos en el lugar del otro son la base para sensibilizar a nuestros hijos hacia una sana convivencia.
La herramienta más poderosa para inculcarles todo esto es a través del ejemplo. Siendo adultos educados y corteses, siendo empáticos con los otros, valorando las normas sociales y haciendo un esfuerzo por cumplirlas en los diferentes ámbitos de nuestra vida.
Otra manera, es nunca justificar o excusar un comportamiento inadecuado, aunque en el fondo entendamos que el niño tiene derecho a equivocarse o dejarse llevar por sus sentimientos, como parte natural de su crecimiento.
En el contexto escolar, es necesario ajustarnos a los horarios, al uniforme y a otras pequeñas exigencias, aunque a veces las percibamos sin sentido, ya que más allá de que estemos de acuerdo o no, forman parte de las reglas convenidas por el colegio que escogimos para nuestros hijos.
Su respeto y valoración nos da sentido de pertenencia y nos enseña a integrarnos y reconocernos como grupo, a saber que tenemos una identidad en asociación a otros y no solo como individuos.
El niño que se levanta muchas veces de su asiento, que conversa en las horas de trabajo, que no escucha a los otros, que pone sus necesidades individuales por encima de las colectivas, probablemente aún no se reconoce como parte del grupo y no se da cuenta de que su conducta influye en el bienestar de los otros.
Éste es un aprendizaje evolutivo que aumenta con la madurez.Nuestra función como adultos, padres y formadores es hacerles comprender y respetar esa sutil frontera que nos mantiene en la armonía. Esto no significa renunciar a las necesidades como personas, sino canalizarlas o postergarlas en pro de un bien común.
Cuando somos capaces de posponer necesidades particulares por alcanzar un bien común, nos elevamos un peldaño más en el desarrollo de nuestra ética y estamos preparados para construir un mejor futuro en beneficio de todos.
¿ APUESTAS POR LA PAZ ESPIRITUAL? ¿ BUSCAS RELACIONES EN ARMONÍA?

¿ Cuánto te respetas a ti mismo? y ¿ cuánto respeta a los demás?
Cultivar y valorar el respeto por mi persona y el respeto por los demás nos garantiza una vida con mayor paz y armonía.
· Valorando y respetando LA VIDA que es un derecho fundamental del que dependen el resto de los derechos reconocidos. Esto comprende no sólo la existencia propiamente dicha, sino también la integridad física, psíquica y moral de la persona. No hay categorías de personas por riqueza, por religión, o mucho menos por las condiciones personales de cada individuo.
En un sentido mas profundo y autentico la dignidad se nos confiere por el hecho de ser personas, de ser ciudadano del mundo, de ser hijos de Dios.
· El respeto por la dignidad del otro. El respeto a los demás es la primera condición para saber vivir y poner las bases de la felicidad, del amor y del reconocimiento de la dignidad humana. El respeto al otro hace al hombre ser respetuoso consigo mismo. Algunas conductas o actitudes de irrespeto del otro son: el escándalo, el chisme y los rumores, la violación de la propiedad privada y la discriminación.
Cultivar y valorar el respeto por mi persona y el respeto por los demás nos garantiza una vida con mayor paz y armonía.
· Valorando y respetando LA VIDA que es un derecho fundamental del que dependen el resto de los derechos reconocidos. Esto comprende no sólo la existencia propiamente dicha, sino también la integridad física, psíquica y moral de la persona. No hay categorías de personas por riqueza, por religión, o mucho menos por las condiciones personales de cada individuo.
En un sentido mas profundo y autentico la dignidad se nos confiere por el hecho de ser personas, de ser ciudadano del mundo, de ser hijos de Dios.
· El respeto por la dignidad del otro. El respeto a los demás es la primera condición para saber vivir y poner las bases de la felicidad, del amor y del reconocimiento de la dignidad humana. El respeto al otro hace al hombre ser respetuoso consigo mismo. Algunas conductas o actitudes de irrespeto del otro son: el escándalo, el chisme y los rumores, la violación de la propiedad privada y la discriminación.
Santa Teresa de Jesús, maestra de Oración, nos habla de la dignidad de nuestra alma, de las riquezas que están en nuestro interior, de cómo reconocerla y nutrirla. Considera a nuestra alma como un castillo de diamante o fino cristal con muchas habitaciones y que en la habitación principal esta nuestro Señor. Nos invita Teresa, pues, a valorarnos y valorar a los demás, más allá de los cuerpos, creencias, o diferencias.
…Mas, qué bienes puede haber en esta alma o quién está dentro en esta alma o el gran valor de ella,
…Mas, qué bienes puede haber en esta alma o quién está dentro en esta alma o el gran valor de ella,
pocas veces lo consideramos; y así se tiene en tan poco procurar con todo cuidado conservar su hermosura: todo se nos va en la grosería del engaste o cerca de este castillo, que son estos cuerpos. STJ,M I,2
CELEBRAR LA DIVERSIDAD
Un mundo de diferencias
A medida que nuestro mundo se torna cada vez más diverso, debemos ayudar a nuestros hijos a relacionarse con personas de razas, grupos, creencias y orígenes diferentes. “Diversidad” significa “variedad”, es decir, se refiere al amplio espectro de diferencias entre las personas y las culturas.
Sea un modelo positivo
Los niños perciben las actitudes y los prejuicios de su familia, amigos y personas que los cuidan desde una edad muy temprana.
■ ¿Cuán cómodo se siente usted con personas de diferentes razas, culturas o creencias? ¿Y con respecto a las personas con discapacidades?
■ ¿Cuán cómodo se siente usted al conversar sobre las diferencias en las creencias religiosas o en las prácticas de crianza de otras familias?
■ ¿Qué sabe usted acerca de otras culturas, del porqué de sus costumbres? ¿De qué manera podría aprender más?
La conciencia y el conocimiento son habilidades que podemos utilizar para respetar y apreciar la diversidad.
Los niños son nuestros mejores maestros
Los niños nos brindan oportunidades maravillosas para debatir la diversidad porque ellos formulan en forma directa muchas preguntas.
“¿Por qué el cabello de esa niña es tan rizado?” “¿Por qué tiene ese niño la piel tan oscura?” “¿Por qué esa señora usa esa ropa tan extravagante?”
Notar las diferencias es natural; ello sólo se transforma en un problema si se asocia un valor negativo a la diferencia.
Puede usar las preguntas de los niños y los incidentes que suceden durante el día como un apuntador para hablar sobre las diferencias y sobre lo importante que es para los niños actuar en forma justa y cariñosa en su trato con los demás.
¿Cómo se enseña el respeto a los niños?
■ Ayude a los niños a sentirse bien acerca de ellos mismos. Los niños que tienen una imagen pobre de sí mismos tienen mayor propensión a desarrollar prejuicios. Aliéntelos a que vean las fortalezas en sí mismos y en los otros.
■ Hable sobre los “estereotipos”; los juicios de valor que se realizan sobre otra persona, sobre la base de su apariencia física o herencia cultural. Explique lo injustos que son dichos juicios de valor.
■ Analice cualquier incidente doloroso que pueda ocurrir. Deje que los niños encuentren las soluciones. Aliente a los niños a que piensen cómo se puede estar sintiendo la otra persona.
■ Haga que la regla “no burlarse y no usar apodos” sea una norma firme. Los niños necesitan aprender que puede resultar doloroso usar esas palabras. Despreciar a otros o herir los sentimientos de otras personas no ayuda a que los niños se sientan mejor sobre ellos mismos.
Proporcione un entorno culturalmente diverso
Una forma de celebrar la diversidad es literalmente hacer de ella el entorno para las actividades de todos los días.
■ Proporcione libros que muestren una amplia variedad de personas en el trabajo y disfrutando del tiempo libre. Elija imágenes que muestren un equilibrio entre hombres y mujeres que realizan trabajos similares, e incluya personas con discapacidades.
■ Brinde muñecas(os), en especial bebés para que los niños cuiden, que tengan diferentes colores de piel y de cabello.
■ Ofrezca disfraces y elementos que sirvan para la personificación teatral, que representen tanto lo masculino como lo femenino y un equilibrio de culturas.
■ Disfrute las celebraciones étnicas, el arte, la comida y la música de diferentes culturas. Ponga música de diferentes culturas y deje que los niños bailen y canten. Haga que el aprecio por los estilos individuales y las diferencias culturales sean parte de la rutina diaria.
Cuando se celebra la diversidad todos los días de muchas formas diferentes, los niños ven las diferencias como “nada del otro mundo” o como una oportunidad para apreciar y conocer algo nuevo de los demás.
A medida que nuestro mundo se torna cada vez más diverso, debemos ayudar a nuestros hijos a relacionarse con personas de razas, grupos, creencias y orígenes diferentes. “Diversidad” significa “variedad”, es decir, se refiere al amplio espectro de diferencias entre las personas y las culturas.
Sea un modelo positivo
Los niños perciben las actitudes y los prejuicios de su familia, amigos y personas que los cuidan desde una edad muy temprana.
■ ¿Cuán cómodo se siente usted con personas de diferentes razas, culturas o creencias? ¿Y con respecto a las personas con discapacidades?
■ ¿Cuán cómodo se siente usted al conversar sobre las diferencias en las creencias religiosas o en las prácticas de crianza de otras familias?
■ ¿Qué sabe usted acerca de otras culturas, del porqué de sus costumbres? ¿De qué manera podría aprender más?
La conciencia y el conocimiento son habilidades que podemos utilizar para respetar y apreciar la diversidad.
Los niños son nuestros mejores maestros
Los niños nos brindan oportunidades maravillosas para debatir la diversidad porque ellos formulan en forma directa muchas preguntas.
“¿Por qué el cabello de esa niña es tan rizado?” “¿Por qué tiene ese niño la piel tan oscura?” “¿Por qué esa señora usa esa ropa tan extravagante?”
Notar las diferencias es natural; ello sólo se transforma en un problema si se asocia un valor negativo a la diferencia.
Puede usar las preguntas de los niños y los incidentes que suceden durante el día como un apuntador para hablar sobre las diferencias y sobre lo importante que es para los niños actuar en forma justa y cariñosa en su trato con los demás.
¿Cómo se enseña el respeto a los niños?
■ Ayude a los niños a sentirse bien acerca de ellos mismos. Los niños que tienen una imagen pobre de sí mismos tienen mayor propensión a desarrollar prejuicios. Aliéntelos a que vean las fortalezas en sí mismos y en los otros.
■ Hable sobre los “estereotipos”; los juicios de valor que se realizan sobre otra persona, sobre la base de su apariencia física o herencia cultural. Explique lo injustos que son dichos juicios de valor.
■ Analice cualquier incidente doloroso que pueda ocurrir. Deje que los niños encuentren las soluciones. Aliente a los niños a que piensen cómo se puede estar sintiendo la otra persona.
■ Haga que la regla “no burlarse y no usar apodos” sea una norma firme. Los niños necesitan aprender que puede resultar doloroso usar esas palabras. Despreciar a otros o herir los sentimientos de otras personas no ayuda a que los niños se sientan mejor sobre ellos mismos.
Proporcione un entorno culturalmente diverso
Una forma de celebrar la diversidad es literalmente hacer de ella el entorno para las actividades de todos los días.
■ Proporcione libros que muestren una amplia variedad de personas en el trabajo y disfrutando del tiempo libre. Elija imágenes que muestren un equilibrio entre hombres y mujeres que realizan trabajos similares, e incluya personas con discapacidades.
■ Brinde muñecas(os), en especial bebés para que los niños cuiden, que tengan diferentes colores de piel y de cabello.
■ Ofrezca disfraces y elementos que sirvan para la personificación teatral, que representen tanto lo masculino como lo femenino y un equilibrio de culturas.
■ Disfrute las celebraciones étnicas, el arte, la comida y la música de diferentes culturas. Ponga música de diferentes culturas y deje que los niños bailen y canten. Haga que el aprecio por los estilos individuales y las diferencias culturales sean parte de la rutina diaria.
Cuando se celebra la diversidad todos los días de muchas formas diferentes, los niños ven las diferencias como “nada del otro mundo” o como una oportunidad para apreciar y conocer algo nuevo de los demás.
Tomado de Horikoshi, W.C. (1993)
Celebrar la diversidad: oponerse al prejuicio
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